La Voz de efren_
Cinco Dias

Día Veintinueve de Diciembre. Se me hacia eterna la espera para que la jornada de trabajo terminara. Mientras la habas se me quemaban pensaba “que voy hacer con cinco días de descanso?“- A primera vista cinco días parecía ser una eternidad pero la voz que todos escuchamos en nuestro sub-conciente me decía la realidad “se te van a ir como agua entre las manos”. Finalmente las once Vamos nos, hasta el próximo ano pensaba yo mientras furiosamente caminaba hacia el elevador. Me subí a mi auto, lo encendí y puse un compact de la Banda del Recodo, le subí al volumen a lo que más soportaban mis oídos y emprendí mi viaje. Estoy seguro que más de una persona que me vio pasar dijo de mí hasta lo que no, pero no me importaba por que tenía CINCO DIAS. Mi auto y yo surgimos como un submarino sale del mar, del estacionamiento pues esta situado varios niveles bajo tierra. La noche era fría, normal para la ciudad de los vientos en esta temporada. Esa voz de la que ya les platique me dijo “bájale… que estas sordo”. Un minuto después reaccione, puse la radio y emprendí en el corto recorrido a casa.

En el primer semáforo coloque un Marlboro Light en mi boca Y lo prendí con el encendedor Bic rojo que mi esposa me compro, no es un encendedor chapeado en oro ni mucho menos, pero me gusta y tiene un valor y significado especial por quien me lo dio. Le di el golpe dejando que mis pulmones se inundaran del humo y nicotina producida al quemar una hoja de tabaco. La voz me decía “tienes que dejar de fumar”, pero ni caso le hice por que solo era importante admirar lo que mis ojos contemplaban. Frente a mí, una de las ciudades más grandes del mundo, el horizonte inmediato tapizado de edificios y torres rasca-cielos. Emitiendo luz de infinidad de tonos e intensidades. Parecía un gigante traje de luces de torero en tercera dimensión, el resplandor transformaba a la negra noche en día artificial, y culminaba con la torre “Sears” luciendo el verde, rojo y blanco en su cúspide. Cambio la luz y seguí.

A pesar de la algarabía y regocijo interno por el cual pasaba tome la precaución de ponerme el cinturón de seguridad. Había una delgada capa de hielo sobre el pavimento, lo que hace cualquier recorrido en auto peligroso. Recuerdo que el pasado invierno fui testigo de un accidente donde una Van se volcó y quedo trastornada sobre la autopista, la misma que yo tomo a diario. Como paso en mi presencia y no me gusta el chisme, me detuve y ayude al conductor a salir del auto. Pero al bajar de mi auto, no di más de dos pasos cuando “suelo”, mi robusto trasero choco violentamente con el pavimento amortiguando el golpe. Antes de levantarme y empapado de vergüenza, volteé a mí alrededor con la esperanza de que nadie haya sido testigo de mi desgracia.

Termine de disfrutar mi cigarro abrí la ventanilla un poco y deje que el viento se llevara lo que quedaba. Apenas habían pasado ocho minutos, y ya tenia que salir de la autopista; tanto que me gusta manejar, especialmente de noche, pensaba yo mientras activaba mi direccional. Mientras la distancia entre mi domicilio y yo se acortaba con cada segundo que pasaba, me preguntaba donde están las camionetas pick-up con su sonido deleitándonos con el “Moderno” folclor Mexicano? Conducidas por gente portando sombrero, botas y cintos piteados. Se me hacia raro no verlas. Ni siquiera los auto-nombrados soldados del barrio, patrullando celosamente su limitado territorio en sus coches “arranados”, luciendo cabeza rasurada y ropa tres o cuatro tallas de más. De nuevo la voz “no vez que es fin de semana largo “. Para eso, ya estaba a escasos dos cientos metros del “garaje”. Mientras navegaba mi auto por el estrecho callejón observaba, que las únicas señales de vida eran unos gatos destrozando como pequeñas fieras y devorándose un pedazo de pollo sobre un bote de basura.

Cerré la puerta del garaje, apague las luces del auto y le di vuelta a la llave de la ignición. Al mismo tiempo con la otra mano buscaba nerviosamente el llavero que contenía las llaves de la casa. Total oscuridad, no veía nada. Pero no era necesario por que navegaba de memoria, así evitando los obstáculos. Si tuviera enemigos esta seria la perfecta oportunidad para que me hicieran daño, pensaba mientras salía del garaje. En los escasos treinta metros que dividen el garaje y mi casa la oscuridad hacia que mis ojos la percibieran como un dibujo abstracto. El silencio hubiese sido total si no fuera por mi cara que chocaba con el viento produciendo un leve sonido en mi oído, al igual que las suelas de mis zapatos pegando sobre el congelado cemento.

Eran las once con quince, cuando le daba vuelta a perrilla de la puerta trasera de mi diminuto palacio. ¡Hogar dulce hogar! Exclamaba la voz, mientras iniciaba mi compulsivo ritual; colocar mi llavero sobre la mesa de la cocina, revisar a mis cuatro princesas y mi reina observando por un instante como duermen y murmurarles “ya llegue” No sé si esto lo hago por obsesión o si es síntoma de machismo. Me e convencido que es resultado del amor incondicional que un padre siente por su familia.

Lo que para uno es significante o de suma importancia para otro es insignificante o de poca importancia. Sentado, la gigante pantalla ilumina todo el cuarto y el incesante zumbido de la computadora inunda mis oídos, prendo otro cigarrillo y emprendo una conversación con la voz. Le digo que logre mi cometido y recalco la importancia de lograr tus metas por más insignificantes que sean. Y admiro la dinámica del ser humano en cuanto al estado anímico y como es influenciado por nuestras acciones o reacciones. Apenas hace cuarenta y cinco minutos parecía yo un trompo cuando lo acabas de soltar, o sea bien acelerado y horita ya se me esta acabando la cuerda. Sentado en la orilla de mi cama, poniendo me mi “shorts” favorito para dormir, apague la luz, encendí la radio y me acomode al lado de mi reina. Me acerque a su oído y le dije “viejita tengo Cinco Días”.

Autor
Efrén Anguiano Zamora

Smoking kills!

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Diva

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Azalea?

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Cherry Blossom season in Washington is a thing of beauty!

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Ulrich and his stare. I love this shot; it’s one my favorites

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